lunes, 28 de mayo de 2012

Fotografía, la imagen y el objeto.


Resulta muy curioso entablar conversaciones en las que la fotografía entra en escena. Por lo general se contemplan las particularidades de la imagen en función de las complejidades técnicas a la hora de realizar la toma.

En fotografía documentalista y periodística el “momento decisivo” es la calve. En las conversaciones se escuchan comentarios sobre esa fracción de segundo en el que la escena fotografiada entra en perfecta armonía con la posición del fotógrafo, a la que se suma el ángulo visual de la óptica para crear el encuadre preciso, o cómo la intención comunicativa y la originalidad en la composición de personas, personajes, elementos y luz, resultan perfectamente proporcionados.

En la fotografía de paisaje el tiempo no existe, la agilidad fotográfica es más conceptual que física. Algunos opinan que lo más importante es encontrar el ángulo preciso, saber esperar a que las luces y las sombras caigan en los espacios precisos para que se resalten las formas, texturas y elementos que se consideren oportunos. Se escuchan comentarios sobre que el trípode es el mejor aliado y la paciencia es una compañera necesaria. El tiempo de exposición no es determinante -los árboles o las fachadas no se suelen mover de forma brusca-. En este tipo de fotografía, dicen, lo más apreciado es el equilibrio visual, la proporción en la composición, y la elegancia en las texturas y los cromatismos.

En cuanto a la fotografía considerada artística las conversaciones llevan a comentar los efectos de las texturas, la rareza de la expresiones, la osadía en los encuadres, la singularidad en la composición de elementos y personas que aparecen en la escena.

En cualquier caso, en foros sobre fotografía por lo general se habla de la imagen que contiene, pero mayoritariamente se olvida la materialidad que la sustenta.



Fotografía e imagen no son sinónimos. Imagen es un término que abarca muchos más elementos que la pura fotografía. Un cuadro es una imagen, un gravado es una imagen, un dibujo es una imagen, un logotipo es una imagen, incluso se llaman imágenes a las estatuas que sacan por Semana Santa en los pueblos y ciudades de España.

La fotografía tiene un contexto material que la ha ido definiendo a lo largo de sus más de 170 años de vida. Cada tecnología de creación fotográfica ha ido creando objetos físicos con particularidades propias e intransferibles. Algunos de los parámetros que los definen y que caracterizan son la gradación tonal, el contraste, las tonalidades, la presencia o ausencia de brillo, las texturas de soportes y su consistencia, las sensaciones cromáticas, etc.

Con la evolución del medio se han ido discontinuando tecnologías de producción de fotografías y se han ido inventando nuevas. Por ejemplo, para vender las nuevas tecnologías de impresión digital se han tenido que inventar los papeles baritados para impresoras Inkjet en un intento de imitar los papeles con sustrato de sulfato de bario y emulsión de gelatina con plata metálica como sustancia formadora de la imagen. Sin embargo, a muchos fotógrafos estas imitaciones de papeles fotográficos pre-digitales no les terminan de convencer, dicen que las sensaciones plásticas son muy diferentes –y es verdad-.

Esas sensaciones plásticas definidas por los parámetros mencionados anteriormente cambian con cada tecnología utilizada para producir fotografías. Con tecnologías distintas siempre podremos intentar imitarlas pero resulta muy difícil igualarlas .

En la actualidad, disponemos de una gran variedad de posibilidades para crear fotografías -siempre y cuando queramos llamar fotografía al resultado de capturas de imágenes tomadas directamente de la realidad por medios electrónicos y codificación digital, que posteriormente son procesadas mediante aplicaciones informáticas, y a las que se les da su forma física tangible con la utilización de sistemas de impresión por inyección de tinta-. En este caso, dichas fotografías, están definidas por unas características físicas concretas más allá de la imagen que contienen.

Así que si alguna vez hablamos de fotografía, propongo que además de comentar los elementos que somos capaces de reconocer en la imagen, articulemos alguna idea sobre las sensaciones plásticas y visuales que esa determinada fotografía nos aporta enriqueciendo nuestro mundo intelectual.

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