miércoles, 23 de mayo de 2012

Tamaños de imagen.


La creación de imágenes tomadas directamente de la naturaleza ha ido cambiando constantemente desde su invención.

En esta evolución han intervenido varios factores. Por un lado, los descubrimientos científico-técnicos de cada época, por otro, la capacidad de la industria para integrar esos avances en sus procesos de producción, por último, la presión empresarial para la comercialización de dichos “avances” tecnológicos.

Positivado por contacto de las imágenes en el siglo IXX, el negativo y el positivo resultante eran del mismo tamaño.

Así por ejemplo, durante el siglo XIX había una relación directa –mismo tamaño- entre el tamaño de la imagen generada en la cámara con el tamaño de la imagen que era entregada al cliente. Por supuesto, siempre se intentó superar estas limitaciones, para lo que se inventaron sistemas que funcionaron con mayor o menor éxito, pero que no fueron utilizados de manera general.

En el siglo XX, la revolución que supuso el acceso universal a la electricidad permitió la generación de nuevos sistemas de producción de imágenes que utilizaban métodos de ampliación para que las cámaras pudieran ser más pequeñas y las imágenes suficientemente grandes. Para los que nacimos en el último tercio del siglo XX son muy familiares las ampliadoras de todo tipo de formatos y tamaños.

En la actualidad, nuestro siglo XXI se caracteriza por la integración en la sociedad de los llamados sistemas informáticos, digitales o numéricos. Este hecho ha conseguido separar totalmente los conceptos de dimensión en relación a la creación de imágenes.
La relación directa entre número de píxeles (información de los ficheros digitales de imágenes) con el alto y ancho de una imagen física –tangible- tiene una correspondencia variable según los factores tecnológicos que se apliquen para la creación de dichas imágenes.

Por ejemplo, los sistemas de impresión digital inkjet de tintas pigmentadas puede ser utilizados con ficheros con una resolución espacial de 600ppp. Pero en los sistemas de impresión directa UV, no es necesario una resolución tan alta, ya que el tamaño de las gotas de tinta durante la impresión no es capaz de reproducir tanta información por pulgada. Con una resolución espacial de 150ppp, resulta más que suficiente.

A la izquierda impresión cromogénica a 300ppp montada sobre dibond . A la derecha impresión directa sobre forex a 150ppp.
Como idea podemos ver que si una cámara produce imágenes de 18 MG y remuestreamos a 600ppp para obtener mucha calidad de impresión, obtendremos imágenes de aproximadamente 20x15 cm. Y si remuestreamos a 150ppp, tendremos una imagen de 80x60 cm.

De esta manera, observamos que las dimensiones de información digital no tienen una relación directa y unívoca con las dimensiones del mundo físico tangible.
Este sí es uno de los grandes cambios que ha traído la tecnología de impresión digital.

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