miércoles, 25 de julio de 2012

Forma e imagen.


En esta época estival las actividades se ralentizan. Debe ser consecuencia del calor y el bochorno, en cualquier caso, las neuronas se mueven mucho más lento, o eso me parece a mi.
Así que pido disculpas por el retraso en escribir entradas en este blog, bueno, y a demás me sirve para justificarme un poco.

En el recorrido que he ido haciendo sobre los distintos aspectos de las imágenes, la fotografía y las impresiones digitales, hemos podido descubrir muchos aspectos, unos técnicos, otros filosóficos y otros estéticos. Sin embargo, dentro de mi espacio mental, creía que estas cuestiones eran de común conocimiento y yo solo aportaba otros puntos de vista.

En muchos casos puede que sea así, pero tras la conferencia del otro día fui consciente del divorcio existente entre la imagen y su forma física. Ese divorcio puede ser consecuencia de la especialización profesional de la sociedad en la que vivimos. Y puede que no sea exclusivo del campo de la imagen digital. Pero como esto último es la materia que nos incube, creo que es bueno que reflexionemos un poco sobre ello.

En el siglo XIX la creación de imágenes impresas, ya fuera por medios provenientes del gravado o la fotografía, tenía una connotación científico artesanal. En los talleres se preparaban los moldes, las tintas, las emulsiones, y los distintos químicos para las reacciones que dieran forma a las imagenes sobre algún tipo de soporte.

Cartel anunciador de Kodak. Os podéis fijar  que los primeros carretes eran de 100 fotos.


Entonces llegó George Eastman, un señor con una visión comercial excepcional que se inventó una palabra que pudiera ser pronunciada en todas las lenguas y que no significaba nada, Kodak. El quería que solamente se relacionada con una casa comercial, y lo consiguió. Esta casa comercial inventó un eslogan conocido por todos ´you press the botton we do the rest´ -usted aprieta el botón y nosotros hacemos el resto-.

Este hecho se considera la primera separación entre los aspectos técnicos científicos y la producción de imágenes impresas de forma fotográfica. Durante los siguientes cien años, hasta la década de los 90 del siglo XX (más o menos), esta separación fue natural en relación a las personas que utilizaban los medios fotográficos con un sentido puramente amateur.

No obstante, las personas con una gran afición y las personas que aplicaban un sentido profesional al hecho de captar imágenes de la realidad, tenían una relación intima y directa (y a oscuras) con los materiales usados para dar forma física a dichas imágenes. La técnica y la tecnología exigía un contacto directo con papeles y químicos. De esta manera, cuando estas personas acudían a un laboratorio profesional entendían perfectamente los productos que compraban y sabían valorar las calidades y las cualidades cuando cedían a terceros el procesado e impresión de sus imágenes.

En la actualidad, para la creación física de imágenes impresas el divorcio ha llegado a la ruptura total. Las personas que producen imágenes de forma informática, sean fotografías o no, conocen perfectamente los medios de producción que generan esos códigos binarios que representan imágenes en las pantallas de los ordenadores.

Los divorcios no suelen ser muy agradables.

La lastima es que, los sistemas digitales han hecho creer a profesionales y amateurs, que a partir de ahí ya no necesitan relacionarse con los sistemas de impresión que dan forma física a las imágenes.
Por otra parte, todas las casas comerciales venden sus impresoras, grandes o pequeñas, para que el proceso sea totalmente automático. El problema es que los resultados suelen ser bastante pobres, aunque para algunas personas que no necesiten más puede ser suficiente.

Sin embargo, cuando se quiere conseguir algo más se acude al laboratorio profesional, y es aquí donde se detecta que el público empieza a tener dudas. Y estas dudas vienen derivadas de un gran desconocimiento sobre los materiales, las tecnologías y las aplicaciones de las imágenes que quieren imprimir. Y el desconocimiento viene derivado de la falta de contacto con los medios de producción, y la rápida evolución de estos. De ahí el divorcio.

En este contexto es donde los laboratorios deben moverse con visión y, sobre todo, con capacidad de comunicación. Y es ahí donde Clorofila Digital está haciendo un esfuerzo importante. No queremos convertirnos en consultores sentimentales, pero sí queremos compartir información y conocimiento con la esperanza de acercar la técnica y la tecnología de la impresión digital a los amantes de la creación, el diseño, la decoración o la comunicación, sean profesionales o no.

Ejemplo de caja de luz. Estamos aquí para recoger vuestras ideas y suavizar las complejidades de la creación plástica.

Bueno, si no conseguimos la reconciliación entre la forma física y la imagen, tal vez lleguemos a un acuerdo en el que dejen de pelearse y en la mente del público se reorganicen las ideas para que se vuelva a entender la relación entre imagen y objeto.

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