jueves, 23 de agosto de 2012

Naturaleza artificial.



En su evolución el ser humano siempre ha buscado referentes en el entorno que le rodea. La naturaleza ha sido, es y será un ejemplo a imitar y reinventar.

Desconocemos quién creó este mundo. Unos le otorgan el merito a Dios, otros al Big Bang, algunos nos conformamos con apreciar la creación y fijarnos en la complejidad de todo aquello que no ha sido creado por el ser humano y que rodea nuestra existencia con una complejidad inaudita, tan amplia, tan versátil y, a veces, tan sencilla, que no dejará nunca de sorprender a la persona que la observe con curiosidad.

Por otra parte, la necesidad de controlar el ímpetu y la imprevisión de las fuerzas de la naturaleza ha sido otra de las constantes en la evolución de la especie humana. Dentro de esas fuerzas se encuentra la luz. El sol da la vida en la tierra y el control de la iluminación es una de las facetas más importantes en nuestro desarrollo.

Desde que a final del siglo XIX la electricidad, y con ella la iluminación, fue conquistando los hogares, la evolución en su utilización ha sido exponencial. Ahora que tenemos luces en todos nuestros espacios artificiales, en muchos casos, echamos en falta la luz de la naturaleza.

Una forma que hemos encontrado en Clorofila Digital para aunar la observación de los espacios naturales con la evolución en el control de la iluminación, es la creación de ambientes artificiales que nos recuerdan la naturaleza salvaje mediante la utilización de la tecnología de iluminación led y la impresión digital sobre soportes textiles.

El resultado nos acerca a ese espacio natural que se ve representado en las imágenes en unión con la elegancia y el confort de espacios iluminados con arte y estilo.

A las pruebas me remito.




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