miércoles, 31 de octubre de 2012

Fotógrafos. La voluntad de contar.


De la mano de Enrique Cano, la Fundación Telefónica presenta esta exposición que narra la historia viva de la fotografía documental española desde los últimos coletazos del franquismo hasta la actualidad.

Esta historia se ve reflejada en los ojos de 54 personas que durante este tiempo han dedicado su voluntad, ingenio y pasión, a reflejar en fotografías la realidad de los cambios y la evolución de la sociedad, siempre desde sus propias búsquedas personales.


Son todos los que están, pero no están todos los que son


Como bien dice Eduardo Rodríguez Merchán en el prologo del libro que se ha editado en conjunto a la exposición, más allá de “el homenaje de un fotógrafo a sus compañeros de profesión”…, “Enrique Cano dio rienda suelta a un peligroso experimento casi meta-fotográfico que planteaba aunar la mirada del que mira con la del que es mirado, que a su vez está pendiente de cómo le miran. Una especie de triple salto mortal en el alambre del equilibrio fotográfico”.

Esta es la historia de ojos que miran y actúan, de observación profunda y narrativa visual, es la historia de hombres y mujeres que ya peinan canas y en sus manos guardan el salto de una fotografía plasmada en blanco y negro a otra dominada por los códigos binarios.

En palabras de Enrique Cano, “cuando les retrato y me paro a observar con calma las copias, lo que advierto sobre todo en sus miradas es el paso del tiempo, de mi tiempo…”

Detalle de la exposición.

Y es esa capacidad de detener el tiempo para poderlo observar con calma lo que nos han regalado todos los representados en las fotografías de la exposición a través de su voluntad de contar con imágenes nuestra propia historia. Ahora son ellos los observados, y todos nosotros como espectadores nos identificamos con la historia que cuenta cada retrato.

En esa voluntad de rizar el rizo de la comunicación visual hay aspectos sutiles añadidos al propio trabajo de creación fotográfica realizado por Enrique. En el prologo del libro se explica con mucha elegancia todo ese esfuerzo de creación. Incluso, en lo que afecta a Clorofila Digital como el laboratorio que ha realizado las copias de la exposición, se menciona el trabajo Antonio Navarro para aportar las últimas sensaciones visuales a las fotografías.

Detalle de la exposición, Joam Colom.


Pero además de todo esa labor, necesaria para la consecución de la exposición que puede verse en la Fundación Telefónica hasta el 30 de enero de 2013, está la parte que da forma material a las imágenes. En este caso, se eligió la suavidad visual que aporta un papel como el Photo Rag de Hahnemühle y, una a una, cada fotografía fue ajustada por nuestros técnicos para que, a la hora de imprimirse con una impresora Desingjet de HP, los tonos y los colores coincidieran con las sensaciones que Enrique buscaba en cada imagen.

El acabado se ha conseguido montándolas en cartón pluma y enmarcándolas con una moldura de madera Wengue. Curiosamente, para que no se perdiera la sensación aterciopelada que este tipo de papel aporta a la imagen se decidió no colocar ningún tipo de protección, como un cristal o un metacrilato, a las fotografías. Este hecho, permite contemplar la exposición en toda su exquisitez. Sin embargo, deja abierta la puerta a que algún espectador meta el dedo en el ojo a alguno de los retratados. Bueno, si ocurre no lo sentirán físicamente, sólo sentirán una turbación en el alma, ya que lo que queda claro viendo la exposición es que Enrique Cano ha conseguido capturar el alma de muchos de los fotógrafos más significativos de la historia viva de este pías.

Aquí os dejo un video sobre la exposición.



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